Durante muchos años, gran parte de la investigación sobre el trastorno del espectro autista (TEA) se realizó principalmente en niños. Como consecuencia, muchas de las características que tradicionalmente se asociaban al autismo se basaban en un perfil predominantemente masculino.
Hoy sabemos que el autismo en niñas puede manifestarse de formas más sutiles en algunos casos, lo que hace que muchas pasen desapercibidas durante años o reciban otros diagnósticos antes de llegar al correcto.
Esto no significa que exista un «autismo femenino» diferente, sino que la expresión clínica del TEA puede ser muy diversa y que las expectativas sociales también influyen en cómo interpretamos determinadas conductas.
¿Existe un autismo diferente en niñas?
No, el diagnóstico y los criterios son exactamente los mismos para niños y niñas.
Lo que cambia es que algunas veces el autismo en niñas se presenta con características menos llamativas desde el punto de vista social o conductual, especialmente durante la infancia.
Además, los adultos solemos esperar comportamientos distintos según el sexo, lo que puede hacer que determinadas dificultades del autismo en niñas pasen más fácilmente desapercibidas.
¿Por qué el diagnóstico puede retrasarse?
Existen varios factores que explican por qué algunas niñas reciben el diagnóstico años más tarde.
Dificultades sociales menos evidentes
Algunas niñas muestran interés por relacionarse con otros niños y desean tener amigas, aunque les cueste comprender las normas sociales implícitas.
Pueden observar cuidadosamente a sus compañeras e intentar aprender cómo actuar en determinadas situaciones, lo que hace que sus dificultades resulten menos visibles.
Intereses que parecen «normales»
Los intereses restringidos no siempre consisten en trenes, números o dinosaurios. En muchas niñas pueden centrarse en:
- animales;
- libros;
- series;
- música;
- historia;
- maquillaje;
- personajes de ficción.
Lo importante no es el tema del interés, sino la intensidad con la que lo viven, el tiempo que dedican a él y la dificultad para cambiar de actividad o conversar sobre otros asuntos.
Menos conductas disruptivas
Mientras algunos niños manifiestan sus dificultades mediante conductas muy llamativas, algunas niñas pueden esforzarse por seguir las normas incluso cuando les supone un gran desgaste.
Esto hace que las dificultades sean menos visibles en el colegio y aparezcan sobre todo al llegar a casa, donde se sienten seguras para expresar el cansancio acumulado.
Señales del autismo en niñas
Aunque cada niña es diferente, algunas características aparecen con frecuencia.
Relaciones sociales
- dificultad para comprender las normas sociales no escritas;
- amistades intensas pero inestables;
- sensación de no terminar de encajar;
- agotamiento tras situaciones sociales.
Comunicación
Algunas niñas mantienen conversaciones aparentemente fluidas, pero pueden tener dificultades para:
- interpretar ironías o dobles sentidos;
- iniciar conversaciones espontáneamente;
- comprender el lenguaje no literal;
- adaptar su comunicación según el contexto.
Procesamiento sensorial
Muchas presentan una sensibilidad elevada a determinados estímulos, por ejemplo:
- ruido;
- etiquetas de la ropa;
- determinadas texturas;
- olores;
- luces intensas.
Estas dificultades pueden provocar una sobrecarga sensorial y aumentar la ansiedad.
Regulación emocional
Es frecuente observar:
- cambios emocionales intensos;
- necesidad de aislarse tras situaciones sociales;
- bloqueos;
- explosiones emocionales al llegar a casa.
No se trata de «falta de control», sino de una consecuencia del esfuerzo realizado para afrontar un entorno que puede resultar muy exigente.
El camuflaje social: ¿qué sabemos actualmente?
En los últimos años se ha hablado mucho del camuflaje social (masking) en el autismo en niñas. Este término hace referencia a las estrategias que algunas personas utilizan para intentar adaptarse socialmente, como imitar expresiones faciales, preparar conversaciones o copiar determinados comportamientos de otras personas.
Sin embargo, es importante entender que:
- no todas las niñas con autismo camuflan;
- algunos niños también lo hacen;
- el camuflaje no explica por sí solo el retraso diagnóstico.
Actualmente se considera uno de los múltiples factores que pueden dificultar el reconocimiento del trastorno del autismo en niñas y adolescentes.
Diagnósticos con los que puede confundirse
Antes de identificar un TEA, algunas niñas reciben otros diagnósticos como:
- ansiedad;
- trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH);
- trastorno obsesivo-compulsivo;
- depresión;
- trastornos de la conducta alimentaria.
En otras ocasiones estos problemas coexisten con el autismo, por lo que realizar una evaluación completa resulta fundamental.
¿Cuándo conviene solicitar una valoración?
Puede ser recomendable consultar con un psiquiatra infantil cuando una niña presenta dificultades persistentes para comprender las relaciones sociales, muestra una rigidez importante, tiene intereses muy absorbentes o experimenta una sensibilidad sensorial que afecta a su vida diaria.
También cuando la ansiedad o el agotamiento social parecen desproporcionados o existen dudas sobre si sus dificultades pueden explicarse por un trastorno del espectro autista.
En resumen
El autismo en niñas puede pasar desapercibido porque algunas presentan manifestaciones menos evidentes o diferentes a las descritas clásicamente en niños. Esto no significa que el trastorno sea distinto, sino que su expresión clínica puede ser muy variable.
Una valoración especializada permite comprender mejor las dificultades de cada niña, identificar posibles trastornos asociados y diseñar un plan de apoyo adaptado a sus necesidades.
Puedes consultar aquí la guía del National Institute for Health and Care Excellence (NICE) sobre reconocimiento, derivación y diagnóstico del autismo.