Síntomas del TDAH: guía definitiva para reconocerlo
Los síntomas del TDAH pueden ser muy diferentes de una persona a otra. Algunas destacan por su inquietud e impulsividad; otras apenas muestran hiperactividad y sus dificultades pasan desapercibidas durante años. Además, los síntomas cambian con la edad, por lo que el TDAH no se manifiesta igual en un niño de seis años que en un adolescente o en un adulto.
Si te preguntas si tú o tu hijo podéis tener TDAH, en este artículo encontrarás cuáles son los síntomas más frecuentes, cómo evolucionan a lo largo de la vida y cuándo conviene solicitar una valoración especializada.
El trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) es uno de los trastornos del neurodesarrollo más conocidos y, al mismo tiempo, uno de los más malinterpretados.
Durante muchos años se consideró un problema exclusivo de la infancia. Hoy sabemos que puede acompañar a la persona durante toda la vida y que, en algunos casos, el diagnóstico no llega hasta la adolescencia o la edad adulta.
Además, no todas las personas con TDAH presentan el mismo perfil. Mientras que algunas muestran una hiperactividad muy evidente, otras tienen dificultades principalmente relacionadas con la atención, la organización o la impulsividad, lo que hace que el trastorno pase desapercibido con mayor frecuencia, especialmente en niñas y mujeres.
¿El TDAH es realmente un déficit de atención?
Aunque el nombre pueda resultar confuso, el TDAH no significa que la persona sea incapaz de prestar atención.
De hecho, muchas personas con síntomas del TDAH pueden concentrarse durante horas cuando realizan una actividad que les resulta especialmente interesante, estimulante o motivadora. Este fenómeno, conocido como hiperfoco, explica por qué un niño puede pasar toda una tarde construyendo con bloques o un adulto trabajando en un proyecto que le apasiona y, sin embargo, tener enormes dificultades para terminar los deberes, responder un correo electrónico o realizar una tarea administrativa.
La dificultad no está tanto en la capacidad para prestar atención como en la capacidad para regularla de forma voluntaria. Es decir, para dirigirla hacia aquello que es importante en cada momento, mantenerla durante el tiempo necesario y cambiar el foco cuando la situación lo requiere.
Por este motivo, muchas personas con síntomas del TDAH no describen una sensación de «no poder concentrarse», sino de no poder decidir en qué concentrarse.
Más allá de la atención: el papel de las funciones ejecutivas
Actualmente sabemos que el TDAH afecta especialmente a las funciones ejecutivas, un conjunto de habilidades cognitivas que nos permiten organizar nuestro comportamiento para alcanzar un objetivo.
Entre ellas se encuentran la planificación, la organización, la memoria de trabajo, la capacidad para priorizar tareas, el control de los impulsos, la flexibilidad cognitiva, la gestión del tiempo y la regulación emocional.
Por eso, una persona con síntomas del TDAH puede saber perfectamente qué tiene que hacer y, aun así, tener grandes dificultades para empezar una tarea, mantener el esfuerzo, terminarla dentro del plazo previsto o evitar distraerse por el camino.
Comprender el TDAH desde las funciones ejecutivas ayuda a entender por qué sus dificultades van mucho más allá de «despistarse» o «ser muy movido» y por qué pueden afectar a ámbitos tan diversos como los estudios, el trabajo, las relaciones personales o la autoestima.
Síntomas del TDAH en niños
En los niños pequeños es frecuente observar dificultades para mantener la atención en tareas poco motivadoras, olvidar instrucciones, perder objetos con facilidad, cambiar continuamente de actividad o necesitar supervisión constante para terminar tareas.
Algunos presentan además una gran inquietud motora, les cuesta permanecer sentados, interrumpen conversaciones o actúan sin pensar en las consecuencias.
Sin embargo, otros muestran principalmente problemas de atención y pasan mucho más desapercibidos.
Síntomas del TDAH en adolescentes
Durante la adolescencia la hiperactividad suele disminuir, pero pueden hacerse más evidentes las dificultades para organizarse, planificar, gestionar el tiempo o mantener el rendimiento académico.
También pueden aparecer impulsividad en la toma de decisiones, dificultades para regular las emociones, baja autoestima o sensación de no estar aprovechando todo su potencial.
Síntomas del TDAH en adultos
Muchas personas llegan a la edad adulta sin haber recibido nunca un diagnóstico a pesar de describir síntomas del TDAH desde la infancia.
Con frecuencia explican que siempre han sentido que necesitaban esforzarse mucho más que los demás para organizarse, terminar tareas o cumplir plazos. Pueden olvidar citas, perder objetos importantes, empezar numerosos proyectos sin terminarlos o experimentar una sensación constante de desorden mental.
En otras ocasiones predominan la procrastinación, la dificultad para priorizar tareas, la impulsividad o una intensa sensación de frustración por no conseguir rendir como les gustaría.
No es raro que el diagnóstico llegue después de que un hijo sea evaluado por sospecha de TDAH y alguno de los padres se reconozca en los síntomas.
¿Todas las personas con TDAH son hiperactivas?
No.
Existe la idea de que el TDAH consiste en niños muy movidos que no pueden permanecer sentados. Sin embargo, muchas personas presentan un predominio de las dificultades atencionales y apenas muestran hiperactividad.
Este perfil es especialmente frecuente en niñas y mujeres, lo que explica que, en algunos casos, el diagnóstico llegue más tarde.
¿Cómo se diagnostica el TDAH?
El diagnóstico del TDAH no puede establecerse mediante un único test ni una prueba aislada.
Requiere una valoración clínica completa que incluya una entrevista detallada, información sobre el desarrollo, la evolución de los síntomas, el funcionamiento en diferentes ámbitos de la vida y, cuando resulta necesario, cuestionarios o pruebas complementarias.
El objetivo no es únicamente confirmar o descartar un diagnóstico, sino comprender cómo afectan las dificultades a la vida cotidiana y descartar otras situaciones que pueden producir síntomas similares.
Si finalmente se considera recomendable realizar una valoración, quizá te interese saber cómo es la primera consulta con un psiquiatra infantil y qué puedes esperar de ella.
Muchas familias también se preguntan si es más adecuado acudir a un psicólogo o a un psiquiatra infantil. Puedes leer más sobre ello en ¿Psicólogo o psiquiatra infantil? ¿Cuál es la diferencia?
¿Cuándo conviene consultar?
Si las dificultades de atención, organización, impulsividad o hiperactividad están afectando al rendimiento académico, al trabajo, a las relaciones personales o a la calidad de vida, merece la pena solicitar una valoración especializada.
Recibir un diagnóstico no consiste en poner una etiqueta, sino en comprender mejor qué está ocurriendo y poder plantear las estrategias de tratamiento y apoyo más adecuadas para cada persona.
Si después de leer este artículo te preguntas en qué situaciones merece la pena solicitar una valoración, puedes consultar ¿Cuándo acudir a un psiquiatra infantil?, donde explico las señales que suelen indicar que es recomendable consultar con un especialista.
En resumen
El TDAH puede manifestarse de formas muy diferentes según la edad y las características de cada persona. No todos los niños son hiperactivos y no todos los adultos con síntomas del TDAH fueron diagnosticados durante la infancia.
Una valoración adecuada permite comprender el origen de las dificultades, descartar otras causas y diseñar un tratamiento adaptado a las necesidades de cada caso.
Si deseas consultar información clínica basada en la evidencia, puedes acceder a la guía del NICE sobre el TDAH, una de las referencias internacionales más utilizadas por los profesionales sanitarios.